Buscar
  • Dra. Ma. Guadalupe Medina

DEL CUERPO AL ESPÍRITU

“Si quieres hallar respuestas a las grandes preguntas relacionadas con tu alma, será mejor que empieces con las pequeñas respuestas relacionadas con tu cuerpo” -George Sheeman

Frecuentemente te ves en el espejo y algunas ocasiones puede ser que te desapruebes y otras, que te aprecies. Esto depende del estado de ánimo con el que te encuentras o debido a la cantidad de conflictos que tienes por resolver en ese o esos días; y eso afecta profundamente tu manera de percibir la vida en ese momento.

Cuando la tendencia más frecuente es a la desaprobación, entonces es importante hacer un inventario de ti y de lo que está sucediendo en esa etapa de vida.


Al hacer este inventario es fundamental que sea de lo que más te gusta de ti. Regularmente hay algo de crítica por todo lo que no te agrada. Sobre todo cuando hay una información anterior (ya sea propia o de los demás) de que algo en ti es desaprobado, desagradable o feo.



Lo grave no es que vivas partes internas de ti misma o de tu físico como feas, lo grave es, cuando te quedas con ese concepto y dejas de aprender nuevamente a verte y a valorarte de manera diferente a lo largo de la vida.

Aprendemos en la familia desde pequeños a hacer una valoración de nuestro físico, a veces corremos con suerte y en otras no; lo maravilloso es que como finalmente fue aprendido se puede desaprender esa auto imagen.

Martha Graham dice: “El cuerpo es una prenda sagrada. Es tu primera y última prenda; es lo que llevas cuando entras a la vida y cuando sales de ella, y deberías tratarlo con honor”.


Pocas veces se reflexiona sobre esto, aun cuando puede haber un proceso de auto cuidado en tu cuerpo, hay partes de él que no cambian ni con cirugías. Entonces surge la pregunta importante de: ¿Cómo puedes sentirte mejor viviendo en el cuerpo que ya tienes?

Tristemente en ocasiones hay una constante lucha con el cuerpo y desde esa postura es difícil reconciliarse con él. Cuando dejas de pelear por lo que no tienes y te enfrentas a lo que sí tienes: “el proceso de aceptación ha comenzado”.

Hay un proverbio irlandés que afirma en relación al cuerpo: “Mejor una buena cosa que lo es, que dos buenas cosas que lo fueron, o que tres buenas cosas que tal vez nunca serán”.

En ciertos momentos de la vida es frecuente escuchar esa tendencia a anhelar aquello que físicamente estuvo un día y que hoy es una de las pérdidas más importantes (salud, funcionamiento de un miembro del cuerpo, visión, agilidad, apariencia, etc.) que habrá que superar al paso del tiempo.

Pensando en ti mismo, sólo tienes dos opciones: seguir peleando contigo por lo sucedido o aceptar e incorporar ese nuevo cambio en tu vida. Tú eliges…

¿Cuándo se comienza ese proceso de aceptación? Cuando comienzas a vivir tu cuerpo, a identificar lo que te ha dado. Seguro te ha brindado experiencias bellas, seguro te ha contactado con el amor.

“Haz las paces con tu cuerpo. Ama y honra conscientemente la prenda sagrada que el espíritu te dio para el tránsito por esta vida”. Afirma Sarah Ban Breathnach.

Es muy importante recordar que en nuestro cuerpo físico también están, a nivel de memoria celular, todos nuestros días, nuestras vivencias, dolores, amores, pérdidas y recuerdos. Esto quiere decir que: “en tu cuerpo está el acceso a todo lo que eres”. Si partimos desde este concepto, entonces se deduce que para traspasar el nivel puramente racional o material, y entrar en lo profundo del alma y el corazón humanos (a su luz y oscuridad), incluso, para hacer psicoterapia profunda: el gran vehículo es el cuerpo.

Con tu presencia física llegas al momento del encuentro con los demás seres humanos. En esta relación puedes lograr un contacto corporal empático, suave, amoroso y profundo con el otro en una contención amorosa.

El suave contacto físico de ti te lleva a ti mismo, a su vez.

El cuerpo necesita nutrirse física, emocional y espiritualmente. Es importante darte cuenta que hay hambre y sed pero no siempre es física, a veces es emocional y otras veces espiritual. Joseph Campbell. Sin embargo pareciera muchas veces que no hay conexión entre lo espiritual y el cuerpo.

Sin embargo, cuando te vives en armonía con tu cuerpo, sigues avanzando al crecimiento, buscando un bienestar emocional-mental y después de este proceso integral y completo; viene el despertar a la vida espiritual.

El auto conocimiento es un aspecto primordial ya que conocerte es distinguir las dimensiones de cuerpo, mente y espíritu.


El proceso de auto conocimiento te lleva a enfrentar retos muy difíciles, debido a que implica muchas veces cambios en tu vida, tanto de valores aprendidos, como de lo que ahora identificas como necesidades propias. Este enfrentamiento aunque es difícil, es necesario. Si lo evitas vas a desear permanecer en lo seguro y posponer el proceso de cambio, de ese continuo auto conocimiento.


Anais Nin tiene una bella cita que dice: “Y llegó el día en que el riesgo que representaba permanecer encerrada en el capullo era más doloroso que el riesgo de florecer”.

El no aprender de la vida, implica dolor muchas veces.

La conexión mente, cuerpo, espíritu es poderosa y se afecta mutuamente. El poder de esta conexión consiste en que tienes el poder del cambio, el poder del ser y el poder del tener, si es que de verdad escuchas tus pensamientos, palabras, actos, etc.

De aquí la importancia de que en el aprendizaje de valores con los niños y adolescentes se les lleve al contacto con la vivencia, y eso sólo se logra si se practica en casa. No puedo mencionar (teoría) las grandezas de Dios, si yo misma no soy capaz de maravillarme (experiencia), por ejemplo ante una bella puesta de sol o la inmensidad del mar, que no es creada por el ser humano. Es necesario e importante buscar lo sagrado en lo normal y corriente, en la vida real. Lo sublime se halla en lo ordinario.

Oscar Wilde dice que: “Nada puede curar el alma salvo los sentidos, del mismo modo que nada puede curar los sentido salvo el alma”.

A través de tus sentidos conoces y te relacionas, lo maravilloso es que puedes elegir cómo integrarlo a tu vida. Sara Ban Breathuch escribe: “El mundo se interpreta y saborea por medio de los sentidos. Somos seres sensibles dotados de capacidad para percibir el mundo con su belleza y fealdad”.

Cuando logras entrar al yo auténtico, a tu interior o a tu centro, le puedes transmitir a tu mente las cosas especiales que hay en ti. Es importante descubrir los propios recursos personales y regocijarse ante la propia autenticidad, eres una persona única e irrepetible. Al hacer esto comienzas un proceso de valoración de ti mismo que no termina, debido a que continuamente te vas descubriendo, eres una persona en proceso de cambio a lo largo de tu vida. Hoy ya no eres la misma de hace un mes o un año. El yo auténtico es el alma hecha visible.

Melinda Burns dice: “Cuidar de mí misma como haría una madre se ha convertido en una forma de prestar oído a mis necesidades más profundas y de responder a ellas, al responder al niño que llevo dentro”.

Lógicamente ante esta vivencia te proporcionas espacios y comunicación de calidad contigo y con los demás, que llegan a volverse espacios privilegiados, debido al contacto profundo que estableces.

Joseph Campbell afirma que: “Lo único que necesitamos es espacio sagrado, tiempo sagrado y hacer algo que nos llene de gozo. Casi cualquier cosa se convierte entonces en un gozo continuo y creciente”.

Cuando el hombre deja de controlar y manipular, presta atención a la Naturaleza la contempla, se traduce en poesía que avanza por el sendero que conduce al espíritu.

Thomas Moore también afirma que: “La espiritualidad es la esfera más sensual de la experiencia y su propósito es intensificar y no mermar la existencia”.

Hace siglos las tradiciones espirituales descubrieron la importancia de los sentidos en la vida del espíritu. Así, la persona que es capaz de vivir su cuerpo como una extensión del ser físico, lo acepta y se abre a lo espiritual.

Y en ocasiones es en la oscuridad de la soledad, estando tú contigo, donde vas a encontrar el reflejo de tu propia luz. Lugar donde también muchas veces se depositan los sueños que son destellos de tu propia luz. Louise Driscoll lo menciona cuando dice “Conserva en tu corazón un lugar silencioso, secreto, donde depositar tus sueños”.

Finalmente quiero cerrar con un pensamiento de Sarah Ban Breathnach:

“Navega guiándote por las estrellas. Busca la tuya en los cielos. Síguela. Permanece con el ojo avizor para ver los indicadores espirituales. Te rodean. El despertar del alma es la gratitud. La esencia del alma es la simplicidad. La serenidad del alma es el orden y la armonía. La pasión del alma es la belleza. El propósito del alma es la alegría”.


MARÍA GUADALUPE MEDINA GALLARDO


Durante el mes de abril del 2021, estaremos brindando un taller "Sanando mi físico, desde el alma".


Objetivo: Resignificar la propia visión del cuerpo desde una mirada profunda y amorosa. Basado en filosofía transgeneracional y constelaciones Integrativas.

Más información aquí

26 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

AMNESIA